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| Multitud en una ciudad (Unsplash) |
Los seres humanos necesitamos compañía, porque no subsistimos de manera
totalmente independiente en ninguna etapa de nuestro desarrollo. Así,
Aristóteles describe al ser humano como un «animal político»,[1]
i. e., «algo más que “social”».[2]
Un papel primordial
desempeña el lenguaje en esa coexistencia, que forma parte de nuestra esencia.
Sin comunicación, la convivencia sería imposible.
Pero para comunicarnos
recurrimos a distintos procedimientos y herramientas. Además del habla y la
escritura, existe también la comunicación no verbal (sin palabras): los ademanes, la música,
los símbolos, etc.
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| Mano, low poly (Gordon Johnson). |
Una clasificación sencilla de la comunicación no verbal
De acuerdo con
Salvador Sánchez Gutiérrez,[3]
existe una clasificación clásica de la interacción sin palabras:
- Lenguaje de los signos.
- Lenguaje de la acción.
- Lenguaje de los objetos.
| Ejemplo: señal de tránsito, símbolo de bicicleta (J. Miguel S.) |
Mientras que en el
lenguaje de los signos se sustituyen palabras y signos de puntuación por gestos
(codificación), el lenguaje de la acción comprende todas las actividades que
realizamos. Aunque nuestras acciones obedezcan a un propósito personal, son
susceptibles de interpretación, dicen
algo.
El despliegue de cosas materiales también resulta susceptible de expresar sin palabras. Así como
la forma en que decoramos una habitación manifiesta nuestros gustos o nuestra
personalidad, algunos objetos dan información por lo que simbolizan (por
ejemplo: el uniforme de policía).
Para tomar en cuenta
Cabe aclarar que, como
dice Alberto Espejo, «es importante distinguir entre situaciones u objetos [...][que
proporcionan información], y objetos o instrumentos […] creados expresamente
para transmitir y comunicar mensajes».[4]
En el primer caso no existe una codificación, en tanto que en el segundo caso
instrumentos y objetos transmiten mensajes mediante un código.
[1] Aristóteles, Política, en
Francisco de P. Samaranch (traductor), Aristóteles.
Obras, Madrid: Aguilar, 1982, p. 679.
[3] Salvador R. Sánchez Gutiérrez, “La comunicación interpersonal en las
organizaciones”, en Carlos Fernández Collado (coord.), La comunicación en las organizaciones, México: Trillas, 3ª edición,
2012, p. 53.


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